jueves, 5 de enero de 2012

Carmen (IV)

Era finales de Abril del 2004 y con Carmen, sentía algo realmente grande. Era una mujer dulce y delicada, con muchisimo carácter a veces. Sinceramente, no me importaban los sacrificios que tenia que hacer para estar junto a ella. Me sentía feliz y eso era lo que realmente me importaba,
Carmen. Torremolinos.
Aprovechábamos principalmente los fines de semana que tenia un curso en el centro de convenciones de Torremolinos para vernos.

La mecánica era la de siempre. Recogerla el viernes por la noche. Irnos a un hotel, cenar y tomar algo sin muchos excesos por que el Sábado tenía que madrugar para el curso. a la salida del curso, el resto del fin de semana era nuestro para hacer lo que más quisieramos.
No me pesaban los Kilómetros que tenía que hacer, simplemente lo daba por bueno cuando la tenía cerca.

Esta vez íbamos a celebrar mi cumpleaños y aprovechando que ella tenía unos días libres el plan sufrió unas modificaciones: vendría a Madrid a la vuelta conmigo. De entrada había cogido un hotel en Torremolinos (esta vez no habían mas Kilómetros que recorrer) para la noche del Sábado y el Domingo.

Que estaba pensando?.
El Sábado fue un día... sigo sin poder definirlo. El día por la mañana estubo nublado y llovía de forma intermitente, me invadía un tedio y un sopor terrible mientras esperaba que volviera del curso y ya estaba registrado en el hotel esperándola. No se cuanto tiempo me quedé dormido en el sillón, cuando de repente, sonó el teléfono de la habitación en lugar del móvil.

Desde recepción me anunciaban que mi 'Mujer' había llegado y estaba subiendo en el ascensor. Tuve que hacer un esfuerzo por comprender al recepcionista y entender quien era mi 'Mujer' que estaba subiendo a la habitación. Cuando comprendí, me despejé al instante y al colgar, abrí la puerta de la habitación y fui a su encuentro.

En ese momento la vi llegar por el pasillo de la planta del hotel sonriendo y acompañando una carcajada me comentó: 'Tu mujer ya está aqui'. No sonaba nada nada mal. La mente cuando quiere volar, lo hace a una velocidad increíble.

Entramos en la habitación y no pude resistirme a esperar a que deshiciera la maleta. Me lancé buscando sus labios y abrazarla. Tenia una necesidad imperiosa de estrecharla en mis brazos y sentir su fragancia. Era mi cumpleaños pero decidí que el mejor regalo que podía tener era ella.

Me costó una barbaridad dejar que se duchara a solas y se pusiera cómoda, pero lo hizo muy a mi pesar. Cuando salio del baño, lo hizo cubierta con una simple toalla. Yo había decidido que el mejor regalo que podía tener era ella y verla feliz así que había dejado una caja encima de la cama con algo para que ella se viera a mis ojos, si podía ser, mas bella y deseable.

Cenamos y estuvimos dando una vuelta. A la vuelta en la habitación, pudimos disfrutar el uno del otro durante largo tiempo. Deseaba estar dentro de ella, sentirla en un contacto franco directo y muy íntimo.

La sensación delicada del contacto con su cuerpo y sus labios. Esa noche no follamos, verdaderamente hicimos el amor y no se cuantas horas estuvimos haciéndolo. Esa noche en Melía Costa del Sol de veras desee y amé a la mujer que estaba conmigo como si me fuera la vida en ello.

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