Me puse a repasar la conversación que tuvimos y el resumen era: Mujer, 28 años, residente en Cadiz y su historia era que su pareja unos meses antes de la boda va y le suelta: No se si realmente te quiero. Eso había destrozado de un plumazo una parte importante de su vida pasada y su proyecto de futuro. Eso la había llenado de amargura, dolor y una ansiedad terrible.
En aquel momento y con los datos que tenía, me imaginé que no volvería a saber de ella jamás. Era una perfecta desconocida y pensaba que no habría continuación. Así que decidí seguir mi camino y dedicarme a lo que realmente quería hacer: Conocer gente nueva (mujeres) y cambiar un poco de aires. Mi nucleo de amistades se estaba volviendo algo rancio y necesitaba ampliarlo.
Una semana después, volvió a aparecer Carmen y volvimos a charlar durante un tiempo. Le mencioné que no esperaba volver a saber de ella y que.. de una forma u otra, me habia llevado una sorpresa agradable de que no hubiera hecho ninguna locura (tengo que reconocer que esa hora de conversación me habia contagiado su angustia y desesperación).
Me confesó que se le había pasado por la cabeza el hacerlo pero no quise saber mas. No tenia derecho y no era nadie para juzgarla por ello, pero muy en el fondo de mi agradecí que no hubiera cometido nada irreparable. Continuamos hablando durante varios dias, de lo divino y lo banal. De nuestras aficiones y de nuestros gustos.Poco a poco iba sabiendo más de esa misteriosa persona que había entrado una fria tarde de otoño. Empezamos a hablar por telefono y por el Messenger. Resultaba una persona agradable, a veces triste por sus circunstancias actuales pero también alegre en sus momentos.
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